La ganadería Miura se lanza al ruedo de los relojes suizos

by Ana Franco

Italia tiene a Officine Panerai; Francia, a Cartier; Alemania, a A. Lange & Söhne. Pero en España no hay una firma relojera patria de referencia, y ese hueco lo quieren ocupar los fundadores de Miurawatches, una nueva empresa que ha surgido del entusiasmo de dos amigos de la infancia: Javier García Miura, presidente de la firma, y Luis Cangas, su consejero delegado.

Ambos, aficionados a los guardatiempos, llevan tres años desarrollando en Suiza, la tierra de los relojes de lujo, una pequeña colección de dos modelos con movimiento mecánico automático. El calibre que incorporan es el cronógrafo ETA Valjoux 7750, del grupo Swatch, que es el cronógrafo swiss made que más se produce, y el que emplean, más o menos modificado, marcas de alta gama como Tudor, Panerai, Hublot y TAG Heuer, entre muchas otras.

Y sí, estos miura son de la misma familia que los toros de la ganadería que lleva el apellido. Javier García Miura es primo de los hermanos AntonioEduardo Miura, los dueño de la ganadería, que han cedido a Javier sine díe los derechos de explotación de uno de los productos que tienen registrados con el nombre Miura en todo el mundo, excepto en Estados Unidos y China. Javier y Luis, que han desembolsado 160.000 euros de capital propio en su aventura, deben pagar un porcentaje a los hermanos en concepto de royalties.

Así son los modelos

Las referencias al mundo del toro miura están presentes en los relojes de Miurawatches. En primer lugar, el hierro de la ganadería es recurrente y algo excesivo, pues aparece en la esfera, a las 12 h., en la corona, en el cierre de la correa y en la masa oscilante del reverso. Por si fuera poco, la palabra Miura se observa de nuevo en la esfera y en el bisel, donde se han grabado algunos datos referentes al reloj escritos en inglés: swiss made, water resistant, sapphire crystal, automatic y 1842, la fecha de nacimiento de la ganadería. Además, la esfera bien podría simular la vista cenital de un coso taurino, con burladeros incluidos.

La primera colección se llama Zahariche, que es el nombre de la finca sevillana donde pastan los toros de Miura. Se compone de los modelos Bravura, con esfera negra, y Nobleza, con esfera blanca, ambos con una enorme caja de acero de 46 mm de diámetro. Cuestan 1.950 euros cada uno.

Las correas que los acompañan, de distintas longitudes, también son dos: una de piel de bovino negra con ribete en hilo rojo y otra marrón camel con hilo beis. En el estuche-joyero en el que se comercializa, fabricado de manera artesanal en Ubrique (Cádiz) con los colores de la divisa Miura (verde y grana), se incluyen las dos correas y un certificado de autenticidad firmado por Eduardo y Antonio Miura.

Dura competencia

Hasta ahora se han producido 100 ejemplares. El perfil del comprador es un hombre de 40 a 60 años que tiene otros relojes y un poder adquisitivo medio-alto. “No es un reloj de pedida, y puede competir con Oris, Hamilton, Tudor y Graham“, dice Javier. El reto de este empresario es de aúpa, puesto que en la gama de precios de los miura existen otras muchas referencias de marcas suizas con historia y bien posicionadas en el mercado.

Bravura y Nobleza se comercializan online, pero sus dueños están buscando joyerías en las que colocar el producto, sobre todo en España y en Latinoamérica, un mercado en el que tienen puestas sus esperanzas, pues la afición taurina allí es enorme. Aspiran a vender 500 piezas durante el primer año en España, Europa, Estados Unidos, Perú, Colombia y México.

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