Inicio / Análisis y Opinión /

China, la gran preocupación de la industria del lujo

logo-deluxes

China, la gran preocupación de la industria del lujo

Una preocupación mayúscula sobrevuela el mercado del lujo. Se trata de China. La segunda economía del mundo ha amargado el verano a los grandes colosos de la industria. A la ralentización económica del país, iniciada en 2011, y a la decisión del Gobierno chino de devaluar su moneda les ha seguido una debacle bursátil de tintes dramáticos. Consecuentemente, las importaciones de artículos de lujo se han encarecido y se suman a otro quebradero de cabeza ya existente: la guerra de las autoridades chinas contra la corrupción y la ostentación por parte de sus funcionarios.

Después de que la industria del lujo creciera a un ritmo de más del 10% anual en la última década, el gasto en artículos de lujo en China se contrajo por primera vez el año pasado, según la consultora Bain & Company. Así, las ventas de las compañías del ramo han caído en mayor o menor medida. No en vano, el consumo de lujo chino supone el 30% del total. Las exportaciones de las relojeras suizas al gigante asiático cayeron en julio un 40% con respecto al mismo mes del año pasado. La relojera Tag Heuer, propiedad del grupo LVMH, se plantea cerrar una de sus tiendas en Hong Kong.

Muchas empresas confiaron a los chinos el crecimiento de sus cuentas de resultados, exponiéndose en exceso. Según las estimaciones de la firma de inversiones Exane BNP Paribas, China, Hong Kong y Macao suponen el 25% de las ventas de Burberry, el 20% de las de Prada y el 35% del grupo Swatch, propietario de marcas joyeras y relojeras de lujo como Blancpain, Breguet y Harry Winston.

Optimismo

Pero que no cunda el pánico. El lujo sigue viendo potencial en China y las perspectivas a largo plazo continúan siendo favorables, aunque desde luego no volverá a ser El Dorado en los próximos años. Para los grandes grupos de la industria quizás sea el momento, como apuntan algunos analistas, de centrarse en el comercio electrónico y dejar de abrir puntos de venta físicos en el país. En el país más poblado del mundo hay un total de 632 millones de personas que navegan por Internet, de los que 302 millones son compradores online y, además, muy activos, pues cada año se producen 1,85 trillones de transacciones en la red, según Nielsen.

Además, señala el periódico Financial Times, un factor nada desdeñable es el hecho de que una proporción abrumadora de las compras de artículos de lujo por parte de los chinos, el 75%, se realizan fuera del país. Las altas tasas de importación de los artículos de alta gama pueden hacer que un bolso de Louis Vuitton cueste un 30% menos en Europa que en China.

El ejemplo más optimista para el sector es Hermès, que la semana pasada anunció un aumento de sus ingresos del 22% (hasta 1.177 millones de euros) en el segundo trimestre gracias, en gran parte, a Japón. Si bien es cierto que la debilidad del euro frente a otras divisas ha beneficiado mucho a su facturación.

Quizás la respuesta se halla en mercados maduros que están floreciendo de nuevo, como Japón y Estados Unidos. O quizás sea el momento de mirar a África en busca del crecimiento. El número de UHNWI (siglas de ultra high net worth individuals, aquellos con un patrimonio neto de más de 30 millones de dólares excluyendo su residencia habitual) ha aumentado en este continente un 130% desde 2003 (un 59% en todo el mundo), y todavía crecerá más rápido que en cualquier otra región en la próxima década: un 53%, hasta 2.858 personas, según la consultora inmobiliaria Knight Frank.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *