La mujer pide paso en la plaza de relojes de lujo

by Ana Franco

Los relojes con complicaciones (es decir, los que no sólo indican horas, minutos y segundos sino que integran funciones como un cronógrafo o las fases lunares) han sido tradicionalmente patrimonio de la humanidad… masculina. Pero las firmas de lujo del sector, siempre suizas, saben que las mujeres se están acercando a ellos (a los relojes complicados) con más interés que nunca. No es que los compren con tanta asiduidad como los bolsos o los zapatos, que ya le gustaría a la industria relojera, pero la demanda está creciendo.

En general, las búsquedas de relojes femeninos de lujo en Internet aumentaron un 17% en 2013, según la consultora Digital Luxury Group, y las marcas más rastreadas fueron Vacheron Constantin, Patek PhilippeJaeger-LeCoultre, con un acentuado carácter varonil. Los modelos para mujeres crecieron en popularidad un 7,5% en 2013, liderados por China y por las marcas del grupo Swatch (entre ellas, las de más alta gama, Breguet y Blancpain, además de Longines, Omega y Certina, entre otras).

Por ahora, el segmento femenino representa el 35% de las ventas. La demanda en Estados Unidos supone un cuarto de la mundial, pero donde realmente se está viviendo un boom es en China, con un incremento del 145,5% con respecto al año anterior. Por detrás se situaron India (+27,7%) y Rusia (+11,7%). La empresa que más se beneficia del creciente interés femenino es Rolex, seguida de lejos por Omega, Vacheron Constantin y Chopard.

Más margen de beneficios

Las principales enseñas, que tenían a las chicas totalmente olvidadas, se han volcado a la hora de lanzar modelos para ellas (con o sin complicaciones), visto que en China no venden tantos relojes como antes y que necesitan acercarse a nuevos clientes. Además, muchas firmas de moda como Armani y Dior han entrado con fuerza en el sector, con el objetivo de morder parte de la tarta de las marcas puramente relojeras.

En la última edición de la mayor feria del mercado, Baselworld, comprobamos esta tendencia, que corroboraron innumerables marcas. De hecho, están introduciendo más publicidad de sus relojes en revistas femeninas como Harper’s Bazaar y Vogue, y abriendo estands en grandes almacenes, ya que las mujeres no frecuentan las tiendas de relojes.

Para las compañías relojeras, el sector femenino es también interesante porque sus márgenes suelen ser más altos que los de los hombres, puesto que casi siempre incorporan piedras preciosas que encarecen el producto. Montblanc se topó con el segmento de la mujer el año pasado a raíz de su modelo Star Classique, más pequeño de lo habitual en los guardatiempos que lucen ellos. Y las mujeres compraron tantos que Montblanc añadió diamantes. Ahora el más caro cuesta unos 6.000 euros, mientras que el modelo masculino de precio más alto ronda los 3.500.

El hecho de que los modelos femeninos sean mucho más caros también puede suponer un problema. En su primera oferta para mujeres, la relojera Greubel Forsey mostró en el pasado Salón de Ginebra, la segunda gran cita anual del sector, uno de los artículos más inalcanzables, de 750.000 francos suizos (615.830 euros), pues llevaba 272 diamantes engastados. Y esa cifra equivaldría a unos mil pares de zapatos de Manolo Blahnik.

Poca sabia femenina

A pesar de los avances, muchas compañías relojeras aún no saben cómo acercarse a las mujeres. Entre otras cosas, porque las cúpulas directivas de las grandes marcas siguen copadas por ellos. La única ejecutiva de relumbrón es Nayla Hayek, presidenta del todopoderoso grupo Swatch, que hace más de un año compró la enseña joyera Harry Winston para vender más relojes con joyas a las mujeres.

Otro escollo podría ser el desconocimiento de los gustos de las féminas. La autora de este artículo conoce a muchas que prefieren los modelos masculinos, con complicaciones y sin demasiadas piedras preciosas, a los que están pensados específicamente para ellas. Claro que son las menos y coincide que sus conocimientos de relojería suelen ser medios o elevados. Ellas saben que, aunque difícil, hallar un reloj femenino sin el consabido nácar o la madreperla es posible.

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