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Las relojeras independientes más jóvenes y atrevidas

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Las relojeras independientes más jóvenes y atrevidas

Estas seis firmas suizas de relojes solo les sonarán a los más aficionados. Sus cifras no se pueden comparar con los grandes grupos, pero precisamente por eso son únicas.

En el pasado Salon International de la Haute Horlogerie (SIHH), el primer gran evento relojero del año, conocimos los lanzamientos para 2016 de las firmas del grupo Richemont (Cartier, Montblanc, Jaeger-LeCoultre…), que para algo organiza el sarao. Pero, además, este año se invitó a nueve marcas independientes a exponer sus novedades y su filosofía. Sus nombres difícilmente le sonarán al gran público, ni siquiera a quienes les pirran los relojes, pues están destinadas a los más entendidos y a aquellos que ya han invertido en las marcas más conocidas y de los modelos más tradicionales.

Técnicamente avanzados y con una estética singular, a veces estas marcas quieren sobresalir tanto con respecto a las célebres que se exceden en su propuesta. Pero no es el caso de estas seis que hemos seleccionado.

Urwerk

Esta compañía nació en 1997 por iniciativa de Felix Baumgartner (el que saltó desde la estratosfera no, el relojero) y el diseñador Martin Frei. Su primer reloj lo desarrollaron en la década de los noventa, inspirándose en un reloj nocturno del siglo XVII, en el que cada hora insertada en un disco giratorio sale y se pone en un arco, al igual que el sol.

“Nuestro objetivo no era realizar otra versión de una complicación mecánica existente. Nuestros relojes son únicos porque cada uno ha sido concebido como una obra original. Esto es lo que los hace valiosos y raros. Por encima de todo, queremos explorar más allá de los horizontes tradicionales de la relojería”, dice Baumgartner.

Hasta ahora, Urwerk pecaba de pensar sólo en los hombres, pero en el último año ha alumbrado el UR-106 Lotus, su primer reloj para mujeres (foto 1). Destaca por el mecanismo estrella de la marca, los satélites horarios que se pasean por la esfera como si ésta fuera una flor de loto. Incorpora un calibre de carga automática UR 6.01 con 48 horas de reserva de marcha. Está disponible en dos versiones: una de titanio y acero con diamantes en el bisel, la corona y la hebilla (el de la fotografía), y su antítesis en titanio y acero con revestimiento de PVC negro, con diamantes negros.

MB&F

Maximilian Büsser aprendió la técnica relojera en la enseña Jaeger-LeCoultre. Después pasó por Harry Winston y, en la cima de su carrera, en 2005, lo dejó para crear su propia compañía, Maximilian Büsser & Friends (MB&F). Sus trabajadores lo consideran “un laboratorio artístico y de microingeniería dedicado a diseñar y elaborar artesanalmente pequeñas series de relojes conceptuales radicales”. Fabrican 285 piezas al año y en la última década han creado 11 calibres, que forman la base de las Horological Machines (Máquinas de Relojería) y de las Legacy Machines (Máquinas de Legado), pues, además de relojes de pulsera, elaboran robots-reloj junto con la empresa L’Epée, cajas de música en colaboración con Reuge y relojes con forma de estación espacial y de araña.

“Nuestra producción anual es la que Patek Philippe hace en un día y Rolex en una hora, así que hablamos de una compañía muy diferente con respecto a las grandes marcas. Nos inspiran desde Star Wars a los aviones, la ciencia ficción… cosas de cuando éramos pequeños”, dice un portavoz de la empresa.

En 2007, MB&F dio a conocer su primera Horological Machine, el HM1, que estableció las pautas para el resto. En la fotografía (2), su modelo No 6 SV (Sapphire Vision) con nueve cúpulas de cristal de zafiro. Dos cúpulas esféricas de giro vertical muestran respectivamente las horas y los minutos con números grandes para facilitar su lectura. En la parte trasera, dos turbinas esféricas idénticas giran en horizontal, accionadas por el rotor y el tren de engranajes que regula automáticamente el mecanismo de cuerda para minimizar la tensión y el desgaste.  En la cúpula central, un tourbillon volante de 60 segundos regula la precisión del motor de la HM6, una edición limitada de 10 unidades de platino y cristal de zafiro y otras 10 de oro rojo y cristal de zafiro.

HYT

Los relojes hidromecánicos de HYT mezclan mecánica y fluidos en un reloj de pulsera. El objetivo de sus emprendedores (Patrick Berdoz, Lucien Vouillamoz y Emmanuel Savioz) fue introducir en el mundo de la relojería de muñeca la manera más antigua de medir tecnológicamente el tiempo: con agua. La base de HYT es sumar ciencia, tecnología, estética y arte de la alta relojería (pues emplean códigos antiquísimos como el esqueletado, la técnica del guillochage…). Trabajan con ópticos y físicos para alumbrar unos relojes cuyo precio oscila entre 60.000 y 280.000 francos suizos (entre 54.800 y 256.000 euros) sin IVA.

H1 fue su primera familia de productos. Da una visión del tiempo que ya pasó y el actual, empleando tanques usados en la industria espacial. Este año han presentado el H1 Iceberg2 (foto 3), una edición limitada a 50 piezas que se despacha desde este mes en los 66 puntos de venta de la firma. Su caja de titanio tiene un diámetro de 48,8 mm. Es decir, que es un reloj grande.

En 2015, HYT vendió 450 relojes y lanzó 13 novedades, y para este año la firma quiere ampliar a 80 sus puntos de venta.

Christophe Claret

Christophe Claret (Lyon, 1962) es uno de los grandes relojeros suizos. Trabajó en las marcas Ulysse Nardin, Franck Muller, Girard-Perregaux y Harry Winston, entre otras, y en 2009 creó la suya propia en la Chaux-de-Fonds, la cuna mundial de la industria relojera. Hoy, la firma que lleva su nombre domina toda la cadena de fabricación de un reloj de alta gama, desde la idea original hasta los ajustes finales. Además, creó Manufacture Claret Engineering para diseñar sus propias máquinas y fabricar piezas con ellas. Claret ha desarrollado 15 calibres propios y tiene cuatro líneas de producto: Relojes con complicaciones tradicionales, Relojes con complicaciones extremas, Relojes con complicaciones lúdicas interactivas y alta relojería femenina.

En la fotografía 4 se muestra uno de sus modelos, Allegro, que integra un repetidor de minutos (da las horas, los cuartos y los minutos cuando se desee) con timbre catedral, GMT, fecha grande, segundero pequeño e indicador de día/noche. Su caja redonda de 45 mm de diámetro combina oro rojo u oro blanco con titanio. Una abertura en la esfera de zafiro revela el mecanismo de sonería y su correa es de piel de aligátor negra. Cuesta 268.000 francos suizos (245.000 euros) sin IVA y se trata de una edición limitada a 20 ejemplares.

H. Moser & Cie.

Su fundador es el emprendedor Henri Moser, aunque hoy la marca pertenece a la familia Meylan, que tomó su control en 2012. Fabrica movimientos y sus propias espirales, que también vende a otras firmas. Comezó en la localidad suiza de Schaffhausen y tiene manufactura en Le Locle. Este año saldrán de su manufactura 1.200 relojes. “Hacemos productos ingeniosos, siempre de forma sutil, y exclusivos. La posibilidad de encontrarse con otra persona que lleve el mismo reloj es muy escasa, y eso es muy importante para los clientes de este nivel de precios”, señala un portavoz de H. Moser.

En la pasada edición del SIHH, la enseña llamó la atención de todos al presentar una imitación mecánica del reloj inteligente de Apple por 22.660 euros. El nuevo Swiss Alp Watch, de 50 ejemplares (todos vendidos ya), tiene una caja inspirada en los relojes inteligentes pero no comparte ninguna de sus funciones. “No te permite chatear, enviar dibujos creados en una pantalla de dos pulgadas ni compartir tu ritmo cardiaco, pero es algo que algún día puedes dejarles a tus hijos sin tener que actualizarlo”.

Pero son los diseños clásicos y refinados los que mejor representan a la marca. El de la fotografía 5 es el reloj que han creado junto con el cantante y músico Bryan Ferry, una edición limitada a 100 ejemplares: el Endeavour Small Seconds Bryan Ferry.

De Bethune

Un conservador de arte (David Zanetta) y un relojero (Denis Flageollet) pusieron en 2002 la primera piedra de esta marca reconocida por su creatividad y su audacia a la hora de emplear los materiales más raros en su limitada producción. “Queríamos seguir el influjo del siglo XVIII, cuando se crearon bellos relojes, para alumbrar obras de arte”, dice un portavoz.?Este año, De Bethune ha presentado el DB25 World Traveller (fotografía 6), un reloj que muestra una segunda zona horaria y una hora universal. Lo mueve un calibre mecánico de cuerda manual concebido, producido y ensamblado internamente en su manufactura.

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