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Las relojeras suizas conectan el lujo a los smartwatches

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Las relojeras suizas conectan el lujo a los smartwatches

A lo largo del último año, varios (más de cinco) consejeros delegados de compañías relojeras de lujo nos han asegurado que la llegada del reloj inteligente de Apple les dejaba fríos. Helados, más bien. Algunos han debido de cambiar de opinión a una velocidad de vértigo, pues en la mayor feria de la industria, Baselworld, que tiene lugar cada año en Basilea (Suiza) y cuya edición de 2015 finaliza hoy, la tendencia más clara ha sido el acercamiento de la alta relojería a la tecnología.

¿No quiere entrar la compañía de la manzana en la plaza del lujo con un producto que, en su versión de oro, costará más de 11.000 euros? Pues así también, a la inversa, los tradicionales fabricantes suizos quieren luchar en la guerra del reloj inteligente, un mercado que podría sumar 28,1 millones de unidades este año, desde los 4,6 millones registrados en 2014, según la firma de análisis Strategy Analytics.

La tarta es demasiado tentadora como para no querer probarla, y la industria relojera suiza lleva meses sufriendo la devaluación del rublo (Rusia es uno de sus mercados emergentes fundamentales), la revalorización del franco suizo con respecto al euro, el impacto de las pasadas protestas sociales en Hong Kong (enclave que representa entre el 15% y el 20% de las ventas mundiales de grupos como Swatch, LVMH y Richemont) y la guerra contra la corrupción del Gobierno chino, que quiere acabar con la ostentación en el país. Así que quieren competir con los smartwatches de las compañías tecnológicas Samsung, LG, Sony, Motorola, Huawei y, sobre todo, con el reloj que Apple presentó hace 15 días, que oscila entre 400 y 10.000 euros y que saldrá a la venta el 24 de abril en nueve países, entre los que no se encuentra España (aún no hay fecha para el país).

El reto de los suizos

Claro que la industria también superó la crisis del cuarzo en los años 70, y el producto que vende no es, ni pretende serlo, un artículo funcional, sino un marcador de estatus, bello por sí mismo. El último informe sobre la industria relojera de la firma de estudios sobre el mercado del lujo Digital Luxury Group prevé que la versión en oro del reloj inteligente de Apple no supondrá una amenaza para la relojería suiza de lujo. “Aunque su precio es similar, se dirige a los consumidores que están dispuestos a gastar dinero en un reloj que estará obsoleto en dos años, mientras que los relojes suizos están diseñados para perdurar en el tiempo –señala el estudio–. El de Apple genera mucho ruido, pero no cumple con los valores y requisitos de los compradores de relojes suizos: es perecedero, no está certificado y no funciona como un dispositivo independiente [requiere de un iPhone]”.

Además, Digital Luxury Group estima que Apple generará el 80% de sus ventas de relojes con modelos que cuesten menos de 700 dólares (640 euros), así que competiría más directamente con los fabricantes japoneses y estadounidenses que con los suizos.

El ejercicio de transformación pasa por preservar los valores y la tradición de los relojes suizos, con lo que el reto es de aúpa. Por eso algunas firmas se han limitado a producir relojes conectados (a un teléfono inteligente). Aún faltan por dilucidar diseños, fechas de lanzamiento y precios. Por ahora, éstas son las novedades que se han presentado este año por parte de las marcas de lujo:

– El lanzamiento más sonado en esta edición de Baselworld ha sido el de TAG Heuer, propiedad del coloso LVMH. La firma se ha aliado con los gigantes tecnológicos estadounidenses Intel y Google para lanzar un reloj inteligente que será, según la agencia de noticias Reuters, la versión digital del modelo Carrera, uno de los más populares de la marca suiza.

TAG Heuer firmará el diseño y la manufactura del smartwatch; Intel proporcionará los componentes informáticos y Google aportará su software Android Wear. Las funciones, la estética y el precio del producto no se conocerán hasta finales de año.

Las relojeras Zenith y Hublot, que también pertenecen a LVMH, podrían ser las siguientes en desarrollar su propio reloj inteligente. Y con este movimiento, TAG Heuer podría revitalizar sus ventas, diezmadas tras la importante subida de precios que había aplicado en los últimos años.

– La firma italiana Bulgari también ha sido noticia en Basilea. Ha ideado un prototipo de reloj inteligente llamado Diagono Magnesium, de 41 milímetros de diámetro, que no tiene nada que ver con lo que el común de los mortales entiende por un smartwatch. Se trata de un modelo mecánico de carga automática que almacena datos y contraseñas y los encripta en un chip que se puede conectar con teléfonos Android e iOS. Con él se pueden abrir puertas automáticas, transferir datos y hasta efectuar pagos, por ejemplo.

Bulgari ha contado con la colaboración de WISeKey, una empresa suiza de seguridad digital y almacenaje de datos, para el desarrollo de este reloj, y quiere producirlo antes de fin de año. Un capricho para quienes juegan a ser James Bond.

Breitling se ha unido a la tendencia de los relojes conectados. Ya en 2014 la marca presentó el calibre B50, un movimiento de cronógrafo electrónico multifunción con doble sistema de visualización analógico y digital, dirigido a los pilotos de avión. Este año vuelve a la carga con el reloj B55 Connected. Su dueño puede recurrir a su teléfono inteligente para realizar algunos ajustes (poner la hora, las alarmas y el modo noche, entre otros), y también puede descargar del reloj al smartphone los resultados de algunas mediciones como los tiempos de vuelo. El B55 Connected luce caja de titanio con revestimiento negro a base de carbono y pulsera de caucho.

– La solución que ha adoptado Montblanc ha sido la de trasladar la inteligencia del reloj a la correa eStrap, con una pantalla táctil de 0.9 pulgadas. El monitor se sincroniza con un teléfono móvil inteligente y permite consultar las notificaciones, controlar la música, activar el disparador de la cámara y revisar la actividad física que realice su dueño. Con una autonomía de hasta cinco días, es compatible con los sistemas operativos iOS y Android. Su precio rondará los 250 euros.

– Por su parte, Gucci propone un dispositivo que, como el de Breitling, funciona independientemente del smartphone. Alberga una tarjeta SIM y permite hacer y recibir llamadas, enviar y recibir mensajes de texto y correos electrónicos, música, mapas, calendario. Dispone de un sistema de GPS, de funciones específicas para deportistas, y de un asistente personal que ejecuta órdenes por comando de voz. Para desarrollar el prototipo, Gucci se ha aliado con el músico Will.i.am, antiguo miembro de la banda Black Eyed Peas.

– Por último, la firma relojera Frédérique Constant ha lanzado un dispositivo, Frédérique Constant Horological Smartwatch, compatible con los smartphones Android y iOS, que es capaz de hacer un preciso seguimiento de la actividad y del sueño de su propietario. La información se presenta en tiempo real mediante esferas analógicas de aspecto clásico. Está previsto que se pongan en marcha a finales de mayo por menos de mil euros.

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