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Los 15 secretos del viajero Jean-Louis Queimado

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Los 15 secretos del viajero Jean-Louis Queimado

De lunes a viernes viste traje. Su trabajo como director para España y Portugal de la marca de relojes de lujo Vacheron Constantin, propiedad del grupo suizo Richemont, obliga. Pero una vez al año, el franco-portugués Jean-Louis Ferreira Queimado se cuelga la mochila, se quita el valioso reloj que luce el resto del año y se echa al monte. Solo. O, más bien, con un guía. Busca el silencio, la soledad, la naturaleza en su estado más salvaje. Y ha encontrado todo ello en 37 países, entre ellos Mongolia, Rusia, Chile, Singapur, Mauritania y Polinesia Francesa.

Con su alegría habitual, Queimado dedica una (gran) parte de su tiempo a contestar las preguntas de Deluxes.net. Una conversación salpicada de anécdotas que podría haberse alargado durante horas, porque es un viajero impenitente que goza contándolo.

1. ¿En qué se fija primero cuando entra en la habitación de un hotel?
Cuando viajo por negocios, en el tamaño y en la decoración de la estancia. Cuando voy por mi cuenta me preocupa más lo que voy a comer que dónde voy a dormir. He llegado a pasar la noche con escorpiones y cucarachas en Mauritania.

2. Algo que siempre se olvida meter en la maleta
He olvidado más de una vez los gemelos en los viajes de negocios.

3. ¿Qué vistas le han quitado el hipo?
Fue en la Patagonia chilena, cuando cruzamos el paso John Gardner, en el Parque Nacional Torres del Paine. Pasamos un puerto con muchísimo viento después de una caminata y estábamos muy cansados. Pero entonces vimos el Glaciar Grey y nos sentamos para contemplarlo. En el Perito Moreno tienes que pelearte para hacer una foto. En cambio, en éste hay seis personas. Solo silencio y belleza. También me impresionó llegar al refugio Dickson, en el mismo parque. Tras seis horas andando subimos una colina y, cuando paramos, teníamo ante nuestros ojos un río, una cabaña, unas montañas nevadas… Todo tan perfecto, tan puro…

4. ¿Cuál es su ciudad preferida?
Santander. Me gusta por la bahía, por las personas, por la comida, el ambiente…

5. Pero pasa más tiempo en…
Barcelona, donde voy una vez al mes por trabajo, y Lisboa, a donde llego una vez cada dos o tres meses.

6. ¿A dónde no volverá?
Nunca repito destinos. Hay tanto para ver… Pero seguro que no me verán en Delhi, Ulan Bator apital de Mongolia] o Pekín. No son lo que yo busco.

7. Confiese: ¿Qué se ha llevado de una habitación de hotel?
Siempre me llevo el jabón y el champú que he utilizado, por conciencia ecológica. Y si las perchas son bonitas y personalizadas con el nombre del hotel, también.

8. ¿Nieve o playa?
Playa. Me da menos trabajo ponerme el bañador que el traje de esquiar. Si pudiera elegir otra vida hubiera sido marinero en el Bounty, para recalar en una isla.

9. ¿A quién se ha encontrado en sus viajes que merezca la pena?
Cuando estás en la montaña, si haces cumbre o no depende del guía. Yo les guardo mucho cariño a todos. Eduardo, un indio chileno, me llevó a la cumbre del volcán Taapaca, en el norte de Chile. Empezamos a andar a las 4 de la madrugada y acabamos a las 18 horas. Él me motivó con sus palabras.

10. ¿Tiene alguna anécdota peligrosa?
Una vez estábamos en el pueblo de Ouadane, en Mauritania, y vinieron unos policías árabes para pedirnos el pasaporte. Nos llevaron a la comisaría. Lo primero que te preguntan es si eres americano. Yo siempre digo que soy portugués, porque Portugal es un país menos conflictivo que otros. Cuando lo dije, comenzaron a gritar: ¡Figo, Figo, Figo, bien! No pasamos miedo, son pequeños contratiempos.

11. ¿De qué marca es su maleta?
No lo sé. Pero mi mochila suele ser de Kora Viajes, la agencia a la que suelo acudir.

12. ¿Qué hotel recomienda?
El mejor hotel de lujo en el que he estado fue el Carlton Hotel Saint Moritz uiza], donde estuve con mi padre en 1982. Tenía el comedor gigante, con lámparas de cristal. Mi padre estaba realizando un sueño de niño yendo a un hotelazo en Saint Moritz.

13. ¿Cuál es el mejor desayuno que recuerda?
El del Sheraton Lisboa. No por la comida (los bufés no varían mucho de un hotel a otro, son repetitivos), sino porque tiene muy buenas vistas. Como hay poca gente, es silencioso y tranquilo. Solo puedes acceder a él con la tarjeta del hotel, por lo que te sientes un vip.

14. ¿Y el mejor restaurante que ha probado?
La Braserie Lipp, en Ginebra, porque se come muy bien, sobre todo marisco, y te sirven hasta la 1 de la noche, lo que es muy raro en Ginebra. Pero en mis viajes personales suelo comer con los habitantes locales, que es más interesante.

15. ¿Dónde ha sido feliz?
En la cumbre del pico Malchin, al oeste de Mongolia. Fui con un guía que desayunaba vodka. Me senté arriba, a 4.200 metros de altura, con un glaciar a mis pies, montañas que se perdían de vista… Allí no ves a nadie. Estás en el fin del mundo, perdido, y esa sensación de estar donde poca gente ha estado es un privilegio.

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