Los artesanos viajan del taller a la tienda y a la red

by Ana Franco

La artesanía debería ser al lujo lo que la innovación a la Fórmula 1. Algo intrínseco, inseparable. Pero quizás no sea siempre así cuando las grandes firmas del sector nos bombardean últimamente con exposiciones y vídeos en los que muestran cómo se elaboran a mano algunos de sus productos. Al menos, los consumidores de alta gama no siempre perciben que los artículos que compran son únicos.

El pasado enero, la consultora neoyorquina Luxury Institute advirtió en su informe A global comparison of wealthy consumers in top markets que los ricos británicos, estadounidenses, franceses, alemanes, italianos, japoneses y chinos lamentan un deterioro en la calidad de los productos de las marcas de lujo en los últimos años, así como en el servicio al cliente. En concreto, alemanes, japoneses y británicos, consumidores exigentes, señalan el bajón que han sufrido estas enseñas en materia de artesanía. La percepción global es que las principales empresas se han relajado a la hora de poner en práctica los atributos que, para ellos, deben ligarse al lujo, y que son: una calidad superior (para el 73% de los encuestados), artesanía (65%) y diseño (54%).

Parece que las grandes firmas han tomado nota, porque volver a la artesanía está de moda, al menos en sus departamentos de marketing y comunicación. Lo plasman en vídeos y en exhibiciones, y con ello algunas compañías desvían la atención sobre el hecho de que también fabrican en China (léase Prada, por ejemplo). También persiguen que el cliente sienta que su dinero está bien empleado y que un objeto de lujo merece el precio que le piden por él.

Louis Vuitton y Gucci, entre otras, han llevado a sus artesanos a sus boutiques para que los clientes comprueben in situ cómo se elaboran sus productos. Hermès, empresa a la que no se puede acusar precisamente de oportunista, pues siempre ha hecho gala de cuidar a sus artesanos, organizó el pasado abril su Festival des Métiers en la Fundación Carlos de Amberes de Madrid. Allí vimos cómo cosían y pintaban a mano pañuelos de seda, porcelana, bolsos y demás artículos de la firma. Ahora Hermès repite en Londres, en las galerías de Burlington Gardens, donde la Royal Academy of Art. La exposición Hermès Leather Forever recorre los 175 años de historia y tradición en la confección en piel de la casa a través de multitud de piezas únicas. También ha organizado una subasta de 4 bolsos modelo passe-guide realizados en exclusiva para la ocasión.

Aunque la experiencia de ver trabajar a los artesanos en su hábitat es única, gracias a Internet y a las redes sociales todo el mundo puede acceder a los talleres europeos donde se fabrican los sueños en forma de objetos de lujo. Las propias empresas de la industria filman vídeos que cuelgan en sus páginas web y en Youtube. La casa italiana Valentino es la autora de uno de los últimos vídeos de artesanos que circulan por la red. En él muestran cómo se elaboran sus alpargatas Lace Espadrillas.

En España, la Fundación Loewe está realizando una estupenda labor al promover las sinergias entre el lujo y la artesanía. El año pasado organizó el primer Encuentro entre el lujo y la artesanía, que el próximo 26 de mayo tendrá su segunda parte en el Museo del Traje de Madrid. “Parece claro que, inmersos en una grave crisis de nuestro modelo social, la emergencia de un nuevo lujo emocional, en connivencia con un concepto renovado de artesanía, está jugando un rol estratégico en la exploración de nuevos imaginarios sociales. Y ello representa una gran oportunidad para nuestra economía, basada en un tejido empresarial con una gran tradición artesanal y amparada por la inmensa riqueza de nuestras raíces culturales”, dice el analista de tendencias Juan Carlos Santos.

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