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“No hay marca de lujo que no fabrique en China”

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“No hay marca de lujo que no fabrique en China”

“El 100% de los productos Gucci son made in Italy. Somos de las pocas marcas que mantenemos toda nuestra producción en nuestro país”, responde un portavoz de la firma italiana de productos de alta gama cuando se le pregunta si producen en China. “No fabricamos en China ninguna de las prendas de Ermenegildo Zegna; únicamente prendas de Zegna Sport muy determinadas, realizadas con tejidos tecnológicos muy puntuales por el avance en este sentido que tiene este país”, dicen en esta compañía, que también es italiana. Carlos Delso, director general de Louis  Vuitton en España, Portugal y Marruecos, señala que la empresa en la que trabaja, propiedad del conglomerado frances Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH), no confecciona sus artículos en el gigante asiático. Pero más de una voz se alza contra estas afirmaciones.

La periodista especializada en moda Dana Thomas, que ha pertenecido a las plantillas de The New York Times y de Newsweek, destapa en su libro Deluxe. Cómo el lujo perdió su brillo que las sociedades que venden objetos suntuosos sí producen en China. “Visité una fábrica en la provincia de Guangdong y cogí los bolsos con mis manos. Tuve que prometer al fabricante que no revelaría los nombres de las marcas. Cada marca hizo firmar al fabricante un acuerdo de confidencialidad estipulando que no podía revelar que producía sus productos en China. Incluso el fabricante no deja a la competencia que ésta sepa para quién más está produciendo”, escribe Thomas, que señala a las firmas Céline, Coach, Prada y Burberry, entre otras. Según la periodista, cuando los costes laborales subieron en Europa en los años noventa, este tipo de negocios, fundamentalmente europeos, empezaron a buscar mano de obra más barata en cualquier lugar del mundo. Y la hallaron en China.

Otro experto que conoce al dedillo el terreno oriental lo ratifica: “No hay ninguna empresa de lujo que no fabrique allí”, dice Álex Makow, director general para España, Italia y Portugal de AsiaInspection. Esta empresa con sede en Hong Kong y filial en Madrid ayuda a sus clientes a comprobar que la producción que han contratado con fábricas asiáticas se realiza exactamente tal y como la han solicitado, en cuestión de calidad, color y tamaño. AsiaInspection cuenta con 2.500 clientes en 100 países y 350 auditores especializados por sectores, según la propia compañía.

Pregunta: ¿Qué empresas de la industria del lujo fabrican en China?
Respuesta: A las marcas de lujo no se les ocurriría decir que compran en masa. Una de las cosas que nos piden es confidencialidad. Pero todas están allí. Digo en China, pero puede ser en Asia en general. Más de la mitad de su producción la hacen en China. Luego la acaban en Italia, por ejemplo. Si hacen el 1% del producto en Europa, aunque sea ponerle la etiqueta, ya se considera made in Europe.

P.: ¿Eso no es ilegal?
R.: Si ponen made in China en un producto no lo pueden vender tan fácilmente. Sustituyéndolo por made in PRC (People’s Republic of China o República Popular China) pueden incrementar el precio del artículo un 10%. También se etiqueta importado por, sin determinar la procedencia. Sólo con eso es más probable que el consumidor se lleve la prenda. Y no es lo mismo poner fabricado en China en francés (fabriqué en Chine) que made in China, que todo el mundo sabe lo que es. Lo más bajo es made in China. De ahí van subiendo. Cuanto más difícil sea el lugar de procedencia, más fácil es la venta.

P.: ¿Cuánto se ahorran las empresas del lujo por fabricar en China?
R.: Un 25-30% mínimo para que les merezca la pena los problemas que tendrán.

P.: ¿No consiguen hacer los  chinos productos de calidad?
R.: Los que importan de allí tienen problemas con los olores de los productos. Copian muy bien pero con materia prima mala. Las empresas del lujo no consiguen transmitir al chino lo que para ellos es lujo. Ninguno entiende la técnica. Un hilo que cuelga en un bolso de 500 euros es importante. Sin embargo, les enseñas un ojal y ellos ven un agujero. Ese gusto por hacer las cosas rápido, con poca indicación, presionando mucho al chino para que baje el precio, se nota en la calidad del artículo. Lo bueno es su dedicación. Ellos se van a quedar en el taller hasta que terminen la prenda. Y en China también se hacen cosas unitarias [una persona realiza un solo producto], algo que parece ilógico, pero se paga por el tiempo de esa persona.

P.: ¿Qué hacen estas marcas con los productos que les llegan defectuosos?
R.: Lo normal cuando el pedido sale mal es que no pase por ninguna de sus oficinas. Directamente llega al punto de venta, sin supervisión. Pero, ¿tú crees que la gente puede ver que un bolsillo está un centímetro más bajo que el otro? En el caso de que alguien compre la prenda y la devuelva, o que ésta no pueda estar en el punto de venta, va a los outlet, y la marca sigue pudiendo venderla. Al consumidor no le importa que haya una pequeña tara, porque es de un outlet. Hasta podrían subir el precio. Si no se vende ahí, el producto vuelve a empezar, en una tienda buena, pero no lo venden en el país que les interesa al mismo precio, sino que lo pasan al outlet de ese país. Si tampoco se vende, ahora voy del outlet a tienda pequeñita de país caro, porque voy a ganar más dinero que en país barato…

P.: Con el descenso de precios la imagen de las empresas del lujo puede quedar dañada…
R.: Pero el cliente que va al outlet quizá no responde al perfil objetivo de la marca. Normalmente lo habría encontrado en un mercadillo. Eso que es una chapuza y que el cliente del lujo no se lo pondría, sí lo haría una clienta B.

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