Un hito artesano ecuestre llamado Talaris

by Ana Franco

Si hoy le informaran de que va a trabajar en la misma empresa durante los próximos 33 años posiblemente se tiraría de los pelos. Pues es el periodo que ha permanecido Laurent Goblet en la compañía de bienes de lujo francesa Hermès, concretamente en el departamento de Equitación. Y, como todo artesano, habla de su arte con la misma pasión hoy que cuando tenía 16 años y visitó por primera vez un taller de tratamiento del cuero. Entonces supo que quería unir su entusiasmo por montar caballos de carreras con el oficio de elaborar sillas de montar a mano.

La división del negocio de Hermès en la que brega Laurent vende al año 300 sillas de montar clásicas (cifra que no incluye los pedidos especiales). Su departamento, que dirige Fabrice Crespel, aporta menos del 1% a las arcas de la compañía, lo que supone 3,5 millones de euros anuales. Pero es una división muy querida en la casa, que acumula 170 años de historia. Con ella nació Hermès, en cuya imagen corporativa se muestra un caballo.

La infanta Elena de España sabe que el precio de una montura clásica de esta firma asciende a unos 4.000 ó 5.000 euros. Si se realiza a medida cuesta un 30% más. Ella posee tres marca Hermès, aseguran en la empresa, que las vende a jinetes y amazonas profesionales y, sobre todo, a aficionados a la hípica.

Cada montura que realiza Hermès conserva un número que se registra también en el taller, de manera que los artesanos saben quién la ha comprado y quién la ha elaborado. Pocas lucen nombre español. Los que más demandan estas piezas son los estadounidenses, y en Europa, suizos, alemanes y franceses. La silla más cara que han realizado la encargó un árabe hace ocho años con un diseño muy original y pieles de avestruz y cocodrilo.

Para realizar cada silla emplean 25 horas, excepto las que trazan a medida, que requieren de 40. Y el proceso es manual, aunque hay máquinas que dan alguna que otra puntada. «La silla de montar es un artículo deportivo; en su realización es más importante la técnica que en la producción de un bolso, por ejemplo. En Hermès somos cinco artesanos, y todos los años vienen a aprender el oficio 20 nuevos», comenta Laurent.

El cuero, que procede de vacas, terneras o búfalos, lo compran en distintas fábricas: en Francia, cerca de Limoges, o en Argentina. Pero lo realmente relevante es el tratamiento que recibe la piel, que siempre lo llevan a cabo en el país galo. «El problema es que hacemos monturas con un sistema antiguo. Hay nuevos materiales que pueden hacer más resistente la silla. La dificultad es combinar el cuero con los nuevos materiales», dice Laurent.

Sin embargo, después de tres años investigando, las mentes pensantes de Hermès han creado una silla de montar que pesa entre un kilo y un kilo y medio menos que las estándar (según el tipo de cuero empleado), que es más resistente y flexible que éstas, que carece de madera y cuyos hierros no se oxidan. Además, incorpora fibra de carbono y titanio en las piezas más grandes de metal.

Su hito se llama Talaris, y es la primera silla de montar diseñada por ordenador, según Hermès. Cuesta 6.700 euros y ya han recibido 10 pedidos desde que la introdujeron en el mercado, en abril. «Los materiales de fabricación han cambiado en todos los deportes como el tenis, el golf y el esquí… Pero en los deportes ecuestres no había cambiado nada hasta ahora. Talaris tiene un esqueleto flexible que permite la adaptación inmediata de la silla de montar a la parte posterior del caballo y al asiento del jinete. No es ni muy suave ni muy dura, con un grosor reducido permite que el jinete y el caballo estén más en contacto», comenta con pasión Laurent Goblet.

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