Un hotel a revisión: Villa Padierna Thermas Carratraca

by Ana Franco

Si escribe hotel Villa Padierna en su buscador de Internet habitual se topará primero con su ubicación marbellí. Pero a 45 minutos en coche de allí, en el pequeño pueblo malagueño de Carratraca, este mismo cinco estrellas gran lujo tiene una sucursal, el Villa Padierna Thermas Hotel Carratraca.

Se restauró a finales de 2007 tras una inversión de entre siete y ocho millones de euros que mantuvo la fachada del edificio original de 1856, que consta de tres plantas. Pero el hotel se fundó antes, cuando Felipe V recaló en la zona, pues éste iba de balneario en balneario buscando que la fertilidad de su mujer, que solo tenía niñas, aumentara, según cuentan en el establecimiento.

No se trata de un spa ni de un balneario, sino de un establecimiento wellness que se nutre de las bondades del manantial de Carratraca, donde han tomado las aguas, entre otros ilustres, la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, el rey Fernando VII, los escritores Lord Byron y Alejandro Dumas, y, en nuestros días, jeques árabes (uno de ellos, saudí, prefería enviar a su chófer a por el agua bendita este verano).

Las termas se hallan junto al hotel, y los clientes de éste pueden acceder directamente por un túnel ubicado en la primera planta. El agua que brota en este rincón del mundo es mineromedicinal, y entre sus componentes destaca el azufre, que tiene un gran poder depurativo. Se emplea para mejorar afecciones de la piel (dermatitis, psoriasis, acné) y enfermedades respiratorias (sinusitis, asma) y reumáticas (artritis, artrosis, contracturas), favorece la fertilidad y un largo etcétera. Según los responsables del hotel, en una semana sales de allí liberado de toxinas, con una salud reforzada y más delgado (con entre dos y tres kilos menos).

Verdaderamente, bañarse en una de sus cinco piscinas romanas produce una sensación única de relax, porque sus aguas son analgésicas. Emanan a una temperatura de 18 grados, pero en cada terma, que se vacía y se rellena todos los días, los grados se ajustan, de manera que el huésped realiza un circuito a diferentes temperaturas. El gimnasio, los masajes y las dietas y tratamientos depurativos que ofrecen en las áreas de restauración del hotel completan la terapia, que puede alargarse dos días o 14.

Las aguas de Carratraca se toman en baño (o hidromasaje o ducha circular), se inhalan, se beben y, por desgracia, se huelen. Aunque la zona de aguas queda apartada de las 43 habitaciones, cierto tufillo a huevo podrido es inevitable. Además, el desayuno resulta algo desangelado para los golosos, pues se basa en zumos y jamón con tomate (que tampoco está mal). Todo lo compensan los serenos alrededores, el ocaso y el saludable amanecer en el Valle del Guadalhorce.

Ficha técnica
Dirección: C/Antonio Rioboó, 11. Carratraca (Málaga).
www.villapadiernathermashotel.com
Categoría: 5 estrellas GL.
Nº de habitaciones: 43 (de las que seis son suites).
Mejor habitación: la suite con vistas a la montaña.
Servicios: cinco piscinas romanas termales, 21 salas para tratamientos hidrotermales, estética facial y corporal y masajes, hammam, gimnasio y piscina exterior.
Internet y tecnología: wi-fi gratis, aunque no se capta desde todas las habitaciones.
Detalles: tomar un cóctel (sin alcohol, claro) junto a la chimenea del salón El Príncipe mientras se devora un libro favorece la relajación.
Precio: entre 105 y 520 euros la noche sin desayuno.

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